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EKAB, VESTIGIOS DEL SIGLO XVI
Escrito por: FIDEL VILLANUEVA MADRID
Cronista Vitalicio de Isla Mujeres (ixcheel@prodigy.net.mx)

Categoría: Boca Iglesia | portada
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FOTOS DE MIGUEL GONZALEZ G. (Publicado en mayo de 2007. Edición No. 51) 

“LO QUE PERDEMOS”

 

Con ese título registra el INAH en un documento la más completa investigación sobre el sitio hasta hace diez años. Ekab se ubica en el extremo nororiental del municipio de Isla Mujeres, sin caminos de acceso, pues sólo es posible llegar al lugar por mar, luego de recorrer más de 31 millas náuticas desde la citada isla, y entreverarse en un tupido manglar que poco hace por defender ese patrimonio de los modernos saqueadores.

Según los cronistas de la conquista, Ekab era considerada la capital de la provincia maya posclásica del mismo nombre, el sitio arqueológico –histórico, guarda inmensos secretos que ayudarán seguramente a conocer más a fondo la historia de México en general, y la regional en lo particular, por lo que veremos más adelante.

El eventual viajero que recorre el litoral puede vislumbrar sobre el espeso mangle la espadaña o campanario de la iglesia. Por ello se conoce desde hace varios siglos al sitio como Boca Iglesia, pues los marineros le dieron ese nombre al servirles de referencia en sus travesías por la costa oriental peninsular.

La llegada es a una playuela de espeso fango arenoso. Detrás hemos dejado una angosta laguna habitada por ruidosas aves, entre las que destacan los flamencos, garzas blancas y cormoranes. Luego de desembarcar, recorremos escasos cien metros para encontrarnos con dos estructuras: una iglesia tipo fortaleza y una casa conventual.

Ambos edificios se están colapsando, siendo evidente el saqueo sistemático de modernos buscadores de tesoros. Más allá, hasta tres kilómetros dentro de la espesa vegetación dominada por zapotes y ramones, tropezamos con un antiguo cementerio, que según los expertos arqueólogos del INAH, debió ser habilitado durante la Guerra de Castas, allá por la segunda mitad del siglo XIX.

Los restos de un gran horno de cal hablan de una importante actividad constructora con material pétreo. No se ha establecido su origen pues en Boca Iglesia se pueden definir cuando menos dos etapas constructivas Más allá recorremos senderos estilo sacbé cuya dirección apunta hacia el oeste, o sea hacia Kantunilkín o hacia Chancenote. Son visibles también las cimentaciones erosionadas de viviendas de trazo cuadrangular a escasos ciento cincuenta metros de la iglesia.

Vaya que urge considerar un nuevo proyecto de localización, identificación, registro, restauración y conservación de tan importantes vestigios. Nuestra apatía de hoy mañana será reclamo por lo que estamos perdiendo.

 EL PRIMER DESEMBARCO ESPAÑOL EN EKAB 

En 1517, los mayas ya sabían de la inminente llegada de los españoles, porque desde 1511, vivían cuando menos dos entre ellos. No sabían cuando arribarían, pero los esperaban preparados para enfrentarlos.

Por eso, cuando el primero de marzo de ese año cuatro navíos aparecieron en el horizonte, de todas las poblaciones del litoral se reunieron miles de nativos para tratar de espantar con su número a los que sabían, venían a conquistarlos con armas y animales desconocidos para ellos.

Los españoles de Hernández de Córdoba, luego de recorrer la costa por cuatro días, reponiendo fuerzas, fueron invitados a desembarcar sólo para enfrentar una emboscada que los devolvió a sus embarcaciones. Como testimonio de su contacto con los mayas, secuestraron a dos muchachos a los que llamaron Julián y Melchor cuando los bautizaron en la fe católica. El clérigo de la expedición, aprovechó la refriega para hacerse de algunos objetos que halló en uno de los templos de sus belicosos anfitriones.

Un año más tarde, siguiendo la misma ruta arribaría Juan de Grijalva a Cozumel, y otro después, Hernán Cortés llegaría hasta la Gran Tenochtitlán. De Julianejo y Melchorejo se dice que ayudaron como intérpretes a los conquistadores, antes que lo hiciera la Malinche.

LA PRIMERA MISA EN MÉXICO 

Por tenerse noticia cierta de su celebración, se tiene la del 6 de mayo de 1518 como la primera misa oficiada en suelo mexicano. Juan Díaz, así lo escribió, a diferencia de su homólogo Alonso González, quien bien pudo celebrar ese ritual en Ekab o en Campeche, aunque no consignó memorias que se conozcan. Tampoco Bernal Díaz cita alguna misa en Isla Mujeres o en Cozumel, lo que mantiene en veremos para muchos la autenticidad de esa primera misa. Recordemos que el mismo Juan Díaz dice que la ofició, pero no destaca que haya sido la primera en las tierras recién descubiertas.

Según historiadores como Don Crescencio Carrillo y Ancona, y el notabilísimo Jorge Ignacio Rubio Mañé, fue en Ekab donde pudo oficiarse la primera misa de México. Lo anterior, basándose en que la iglesia católica hacía obligatorio en ese tiempo el ritual, entre otras obligaciones diarias conocidas como “Horas”, que eran, por ejemplo, las del Padre Nuestro, el Ave María, y el Rosario.

Lo que es indiscutible es que el Gobernador de Cuba, Diego Velásquez, al tener noticias de las nuevas tierras de Yucatán, se apresuró a solicitar la erección de una nueva diócesis, aprovechando sus relaciones en la corte española.

Para 1519, el Papa León X emitió una Bula creando el Obispado Carolino o Carolense, en las tierras recién descubiertas, “sean isla, tierra firme, o lo que fuere”, dedicando la adoración a Santa María de los Remedios, y ordenando a edificar una iglesia a San Clemente. Se designó incluso al que sería el primer obispo de esa diócesis en la persona de Fray Julián Garcés, mas la inmediata atracción que produjo la llegada de Hernán Cortés al altiplano azteca, pospuso por unos años la conquista de Yucatán, quedando en suspenso la ejecución de lo dispuesto por León X.

AUGE Y DECADENCIA DE EKAB DURANTE LA COLONIA 

En documentos como las Tasaciones de Yucatán, podemos encontrar algunos datos que nos permiten apreciar cómo sobrevivió hasta desaparecer el poblado de Ekab  Para 1649 las noticias ya eran muy vagas, y las tributaciones no eran significativas. El ataque de corsarios y de los mismos mayas rebeldes, así como el aislamiento, terminaron con Ekab, que luego vería épocas de intermitente actividad humana con los cazadores, pescadores, cortadores de palo de tinte, chicleros, etc.

Durante lo más de cien años, entre 1545 y 1649, los mayas que poblaron el sitio aportaron a Chancenote mantas, cera, miel, pescado salado, sal, aves de corral y de monte, plumas, y otros productos de menor cuantía a encomenderos como Juan de Cárdenas y Juan de Triana. Custodiado por franciscanos, el templo católico recibía cada dos o tres meses la visita de un clérigo de esa orden, quedando normalmente la celebración de los oficios en manos de los propios mayas a través de uno que llamaban “Indio Cantor”.

 LOS FIELES CREYENTES MAYAS. 

A pesar del supuesto abandono, hasta la fecha no se sorprenda usted si encuentra en el lugar que ocupó el altar de la iglesia de Ekab algunas ofrendas de conchas y veladoras consumidas. Donde otros van a destruir, siempre ha ido gente creyente, generalmente de origen maya, a recordar a sus ancestros, y a encomendarse a Dios cuando extraen chicle, cazan o pescan.

Testimonios de gente mayor de Kantunilkín, me expresaron en 1976 que habitantes del lugar hacían campamento en Boca Iglesia porque abundaba la pesca y la cacería, y que en muchas ocasiones llevaban sus imágenes religiosas y las depositaban en la iglesia, mientras se internaban en el mar o en el monte a realizar sus actividades.

Lo anterior justifica que exista en Isla Mujeres una imagen de la Inmaculada Concepción de María, que es considerada desde 1935 Patrona del lugar. Esta imagen fue traída de Boca Iglesia allá por 1911. Tres pescadores la tomaron al encontrarla aparentemente abandonada, siendo adorada en la isla como la Virgen de la Asunción, hasta que en ese año de 1935, un anciano sacerdote español, seminómada, llamado Francisco Palau, le aclaró a los isleños que se trataba en realidad de la citada Inmaculada Concepción.

Palau había estado por varios puntos del entonces territorio, e Isla Mujeres era lugar que frecuentaba en sus constantes viajes, permaneciendo en ocasiones varios meses en el poblado. La ultima vez un isleño calavera le jugó una pesada broma y el religioso optó por poner pies en polvorosa.

Es evidente que durante la primera mitad del siglo XX no hubo ninguna manera de comunicarse con Kantunilkín desde Isla Mujeres, por lo que puede tomarse como posible la hipótesis de que esa imagen perteneció a esa población del hoy Municipio de Lázaro Cárdenas, no olvidemos que ellos también tienen a la Inmaculada Concepción como su Patrona

COLOFÓN 

Ojalá esté cercano el día en que la lejanía y la escasez de recursos dejen de ser obstáculo para rescatar un sitio tan importante para todos. Boca Iglesia, o Ekab, lugar donde inició la conquista de la Nueva España, donde se fundó la Iglesia Católica Mexicana, no merece encontrarse en el olvido, el abandono y la indiferencia

Hagamos conciencia pues, y no permitamos que la acción de la mano del hombre y los fenómenos naturales, sigan con su obra destructora en esos vestigios, porque cada día que pasa queda menos que apreciar. Las nuevas generaciones seguramente nos lo reconocerán.

 
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